viernes 3 de junio de 2011

como una espada en el aire: Perú

Hace más o menos un año que no estoy en el Perú. El día que tomé ese avión, comencé a querer a mi patria con más fuerza. Siempre me gustó mi Lima pero ahora la siento como el lugar de dónde vengo y adónde añoro regresar.El motivo por el que estoy tan lejos, fue el de dejarme llevar por el corazón, y es el mismo motivo el que me mueve a escribir estas palabras.

Recuerdo que durante los primeros días al ir por vez primera a un centro comercial y ver productos peruanos como una Cristal o la cancha serrana, me eché a llorar. Comencé a añorar mi tierra, a extrañarlo todo, y sobretodo mi identidad se vió reforzada como nunca antes.

La mayor cantidad de links guardados que tengo son del Perú. Siempre me interesaron las ideas, las convicciones,los pensamientos razonados y apasionados pero he tenido que salir de mi Lima para comenzar a leer más que nunca acerca de la realidad política de mi país. Eso fue lo que me enseño mi padre. A nunca aceptar lo que me decían, sino a buscar yo misma la verdad.

He visto pasar a muchos que se sentaron el sillón presidencial. Que mancharon ese lugar y nos hicieron creer a todos que la política solo servía para amasar dinero. Pero yo sé que no es así. Esos fueron los que me demostraron que estamos años luz de tener cultura política, porque jamás debieron llegar a ese lugar.

Creo que la posición fácil es de aquel que ve todo eso, y no es capaz de leer un artículo de opinión, o de analizar con fundamentos una situación, y simplemente se conforma con lo que le dicen por televisión. Y que al final adopta la posición del voto en blanco, no asume nada, no es responsable de nada, se lava las manos y que otros decidan por él. E

Nuestro pasado reciente está cargado de sangre. Personas que murieron defendiendo lo que creían, personas inocentes, sobrevivientes que pasaron por la amenaza, periodistas que no se vendieron, y muchos otros que sobrevivimos a una dictadura. Los años que yo viví pensé que no se repetirían, pensé que sabríamos pasarle a nuestros hijos una herencia con memoria, pensé que los jóvenes de hoy sabrían mirar atrás y darse cuenta que solamente reconociendo nuestros errores podríamos avanzar. Pero es como si no nos separara un enorme muro de silencio.

De esa ignorancia se nutrió el Fujimorismo, de la indeferencia de pensar solo en lo que te afecta a ti, del miedo a atreverse a decir que algo no era justo, del comentario fácil y comprado, de la corrupción, de la prepotencia. Y yo, quiero tanto a mi Perú, que una vez más asumiré mi responsabilidad con mi voto, y elegiré al que pueda demostrarme que hará algo por mi Perú. No escogeré al que ya demostró que es incapaz de comprender lo que es ser peruano.

Yo vi como se manchaban las manos de sangre,la violación de derechos humanos, asesinos condecorados, la disolución de un congreso elegido por el pueblo, un desfile de corruptos que vendieron al Perú, la indiferencia de la gente al ver que mataban a su propia gente, el miedo de los que vieron injusticias y temían por sus vidas, la desinformación de los medios de comunicación vendidos, la impunidad a los militares, la burla a nuestra constitución. Y al final, he visto como unos cuantos que después fueron muchos, defendieron la dignidad, la justicia, la honorabilidad y la verdad, aún a costa de su propia libertad. Y todo esto, es lo que no puedo olvidar.

Creo que la generación nueva lleva sus hombros una responsabilidad. Si la mía luchó por las libertades que tienes hoy, ¿no es acaso justo que tú luches por mantenerla?

Hace unos días leí un manifiesto firmado por 109 escritores en pro de la libertad y la democracia. Uno de ellos aseguraba que no eran los ciudadanos más representativos de la sociedad, y ese es el instante en el que pienso en que realmente hay muchos peruanos que sentimos que nuestra voz no es escuchada y aún así pensamos que es importante manifestarnos.

Mi padre me dice, que el mundo avanza vertiginosamente en todo, y que lo último en darse siempre son los cambios sociales. Aunque sea lento este cambio, yo prefiero formar parte de él.

Con el tiempo, las convicciones se fortalecen. Y yo tengo una muy grande. La libertad y la diginidad están por encima de los intereses particulares. Como seres humanos, más allá de tendencias políticas o religiosas, no podemos darle la espalda a aquél que ha sufrido, a crímenes demostrados, a manipulaciones evidentes. Si nuestro pasado está ya manchado de deshonor y sangre ¿nos giraremos nuevamente, pensando que todo lo que sucede en nuestro país no es nuestro problema? Bueno pues, de esta actitud se alimenta la corrupción.

Me viene a la mente mi padre, que tiene ya cabellos blancos. Un hombre que toda su vida fue consecuente. Me enseñó el respeto por el otro, a defender lo que pienso y a no perder la esperanza. Seguramente, hoy lo veré otra vez a través de una cámara. Pero no veré solamente su imagen, veré a un ser humano que ha llevado sus años con dignidad y fiel a sus convicciones. Siento que todo esto lo llevo dentro de mí. Y justamente ese es el motivo de este escrito.

"Lo que hemos hecho vale poco, nada, en comparación de lo que podemos y debemos hacer" Manuel González Prada

http://www.youtube.com/watch?v=1DZlM6aeIJQ